A veces no da gana. Sinceramente prefiero quedarme en mi casa y jugar o leer o hacer cosas en Facebook o escribir. Pero salgo. Aún en mi contra, a veces me recorro parte del centro de Lima en una tarde. Tantas veces la he visto. Y me falta visitar algunos lugares que comparten arte y cultura en pequeños sitios, invisibles en el día, de los que me llegan invitaciones por Facebook.
No estoy en la calle todo el día. Y las pocas veces que me quedé hasta tarde sentí que no debía. A eso de las 10 de la noche, los lugares se tornan terroríficos y extraños para cualquiera. Es paranoico de mi parte pero parece que todos me observan a la espera de que me distraiga para poder atacarme. No en todos los lugares, claro. pero aún sino hay gente, el silencio me dice que debería volver a casa rápido.
Lo peor que te puede pasar al salir, es ver la cantidad de carteles con las caras 'photoshopeadas' de los congresistas o candidatos a la presidencia, algunas han causado accidentes. Es feo. Deberían quitarlas ya.
Hay cosas bonitas y cosas feas, pero definitivamente lo feo es ver las caras gigantes, en ocasiones, de gente de la que puedo dudar que haga más bien que mal con algún cargo en el poder.